Desmanagement

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canticosCoinciden y no por azar decisiones contestadísimas propias de un tipo de gestión específico del desmanagement, que se define por su superficialidad:

  • Una pública, la Ley Mordaza
  • Una mitad pública, mitad privada, de la mayor industria del ocio (el fútbol): la llamada #CánticosCorrectos
  • Y la tercera, más privada que pública, que afecta de lleno a los media: la ley anti-Google

Las tres, además de casi simultáneas, tienen en común tres cosas:

  • Podían haberse gestionado de otra forma
  • Son gestiones “ejemplarizantes”, de “mano dura” y de “tolerancia cero”, aplaudidas por los muchos “expertos”
  • Se demuestran superficiales y absolutamente inútiles para acabar con los problemas que tratan

¿Qué problemas son esos?

  • El eterno dilema entre seguridad ciudadana y libertad de movimientos, patente reciente en los intentos de acceder a España por la valla de Melilla, las protestas de las plataformas antidesahucios, y los escraches contra los políticos.
  • El fenómeno de los ultras en los campos de fútbol, patente reciente en la pelea en Madrid Río donde participaron aficionados de hasta cinco equipos y de hasta dos ideologías políticas donde murió Jimmy, ultra de los Riazor Blues.
  • Los límites de la propiedad intelectual, patentes recientes por las protestas de los editores de grandes diarios, agrupados por la AEDE, contra el servicio de sindicación de noticias Google News.

Las soluciones “mágicas”, “contundentes”, de “tolerancia cero” y demás sandeces con que las califican sus palmeros han pasado, en los tres casos, por la prohibición liberticida, el establecimiento de límites inmediatos a la libertad. Son, además, las más drásticas, con lo que España se convierte en pionera mundial y ejemplar por su dureza. El problema, más allá de ese coste, es que ninguna de las tres soluciona lo que buscaba:

  • La Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana convierte en sanciones administrativas lo que antes eran faltas incluidas en el Código Penal y, por tanto, sometidas a control judicial previo. Es decir, limita el derecho a la tutela judicial efectiva. Además, introduce nuevas conductas sancionables y legaliza las devoluciones en caliente de inmigrantes. Nada de eso solucionará ni la indignación ciudadana, ni la proliferación de protestas derivada de ésta, ni los intentos (¿masivos?) de entrada en el país por (¿ingentes?) masas de personas desesperadas.
  • La propuesta del Consejo Superior de Deportes y de la Secretaría de Estado de Seguridad de listar y luego expulsar a los grupos ultras de los estadios de fútbol, ha sido secundada por la Liga de Fútbol Profesional y anticipada por algunos clubes, el Barcelona (que expulsó hace años a los Boixos Nois), el Real Madrid (que reubicó a los UltrasSur y la semana pasada expulsó a perpetuidad a 17 hinchas previa denuncia de la LFP por gritar “Messi subnormal” y “Puta Catalunya”), y el Atlético de Madrid (que ha expulsado al Frente Atlético y prohibido exhibir pancartas con ese nombre). La prueba de la “efectividad” de la medida se pudo comprobar el pasado miércoles, cuando cerca de un bar frecuentado por Boixos Nois (recordamos: expulsados hace años) se produjeron sendos navajazos a ultras del Paris Sant Germain tras el partido entre ambos. Es decir, la medida “valiente” de “tolerancia cero” que pretenden generalizar, e incluso ampliar a la conveniencia de (algunos de) los cánticos que escuchen, no acaba con la violencia, ni la aleja de los aledaños de los estadios: es decir, además de arbitraria, ni soluciona el problema ni lo aleja del mundo del fútbol.
  • Por último, la llamada “ley anti-Google”, a no ser que pretendiera, por mor de la propiedad intelectual de los editores de los diarios sobre la información que publican (y los enlaces que la apunten), “acabar” con Google, se ha demostrado ineficiente para cualquier otra pretensión que tuviera: ¿Aumentar los ingresos de los autores y editores? Al revés, éstos descenderán entre un 25 y un 30% mínimo por la decisión de Google (derivada de esa ley) de cerrar su servicio Google News en España el póximo 16 de diciembre. Decisión ésta que no ha tomado en ninguno de los otros países donde se ha intentado regular la relación entre el servicio y la propiedad intelectual ¿Por qué? Pues porque, llevados por nuestro afán liberticida patente en otras regulaciones “contundentes” y “de mano dura” como la ley anti-tabaco, nuestra ley no permite a los interesados (autores y editores) que lo quieran ser indexados por Google. Simplemente, lo prohíbe e impone, incluso, el pago y la recepción de la tasa o multa. ¿Consigue entonces favorecer la propiedad intelectual? No, acaba con buena parte de sus posible ingresos: las visitas procedentes de Google permitían entrar en planes de medios y cobrar por banners a medios que, ahora, tendrán que cerrar al no aguantar la minoración de sus ingresos.

Hay que convenir que el dilema entre libertad y seguridad, o entre libertad y propiedad, son de los más interesantes, profundos y complejos que hay, y aplican a todas las esferas del management y particularmente a la gestión pública. Por ejemplo, afectan a temas como si obligar a fichar a los empleados o no, o si regular los precios de empresas privadas o dejar fijarlos al mercado. Complejos, porque suman cero. Complejos, porque requieren límites, pero no restricciones a total.

Sin embargo, las “soluciones” cortoplacistas sólo atienden a criterios propagandísticos del gestor, que exhibe esos parches como definitivos, además de ejemplares. ¿Habría habido alguna solución de verdad, o por lo menos más eficaz, a estos problemas, incluso partiendo del error de gestionar rápidamente y en caliente conflictos tan profundos?

  • La solución para balancear seguridad ciudadana y libertad de movimientos se llama conciencia cívica, y pasa porque los propios ciudadanos condenen planteamientos intimidatorios, los poderes públicos protejan la integridad de las personas y lugares, y la ley regule los límites. Lo primero se consigue a medio y largo plazo, y con educación, civismo, y expectativa de los beneficios del civismo, y lo segundo y lo tercero no precisan reformar lo que está presente en todas las legislaciones occidentales. O sea: te puedes manifestar pero si te pasas, tendrás consecuencias, pero éstas las decidirá un juez imparcial y justo.
  • La solución para el fenómeno ultra pasa por algo similar: que el resto de aficionados, que son mayoría, censure abiertamente los comportamientos excesivos, entre los que está la violencia, pero no deben estar gritos ni cánticos, ante la imposibilidad de que restringir estos sea equitativo, y la tontería de intentar limitar un cántico por “insultante” y otro no, puesta de manifiesto en ese trending topic de #CánticosCorrectos. Esa censura no se “consigue” por habilidad de ninguna gestión, se produce de forma natural, y de hecho se produjo en el partido del Vicente Calderón entre Atlético y Deportivo tres horas después de la pelea de los ultras: los aficionados pitaron a los ultras, y algunos compartieron sus bufandas con el equipo contrario en señal de confraternización, acto que fue aplaudido por todo el estadio.
  • Y la solución para el dilema entre propiedad intelectual y libertad en Internet pasa por permitir a los autores que lo deseen ser indexados por Google o compartir sus contenidos de manera libre (copyleft, se llama), y permitir a los que no lo deseen no serlo (cosa que Google permite y habilita).

La “tolerancia cero” es tan nociva como la “tolerancia infinita”. Nada hay más alejado del buen management que las medidas superficiales cara a la galería que, en base al mantra prohibicionista, imaginan que tendrán éxito por elevación. “Si prohíbes a la gente salir de su empresa en horas de trabajo, siquiera a desayunar o reunirse, o aumentas estas horas conseguirás que sean productivos”. Mentira. “Si haces más fácil despedir, seguro que contratarán más”. Mentira. “Si prohíbes beber (ley seca), evitas que la gente beba”. Mentira. “Si prohíbes las drogas, la gente no las consume ni las trafica”. Mentira. Y tantas y tantas otras. Falta un management del sentido común, el menos común de los sentidos.

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Es curioso cómo a los españoles nos indigna más la falta de equidad (es decir, el “agravio comparativo”) que la falta de justicia (es decir, que algo sea “malo” en vez de “bueno”). ¿Inequidad o Iniquidad?

Esto es habitual en los trabajos y supone, quizás, el frente de gestión más complejo para los managers: lo “peor” resulta a veces más rentable en términos de satisfacción laboral (y, por tanto, productividad): mejor, pues, pagaros a TODOS un mal sueldo que pagar a todos un buen sueldo, pero a ALGUNOS un sueldo que levante agravios en el resto. ¿Mejor? Lee el resto de esta entrada »

Mucho se habla sobre el conflicto / guerra / operación antiterrorista o genocidio (según las versiones) que ha emprendido el ejército israelí contra la franja de Gaza. La mayor parte de opiniones y análisis responden a los medios y fines de esa ofensiva, cuestionándola o justificándola, con no pocos argumentos históricos, sociales, o políticos.

La visión que te propongo difiere de todas ellas, porque se basa en el riesgo reputacional para Israel, independientemente de lo justo o injusto, lo bueno o malo, de la realidad.

La buena o mala reputación se basa, efectivamente y en primer lugar en lo bueno o malo de los actos, pero no es menos cierto que el riesgo reputacional se genera a partir de lo bueno o malo de las percepciones sobre esos actos.

Así, la gestión de la reputación actúa sobre lo disonante entre lo real y lo percibido. Si una realidad mala se percibiera bien, conviene actuar sobre la realidad antes de que la información sobre esa realidad se traslade a lo percibido.

Pero, poniéndonos desde el punto de vista de Israel: si una realidad buena (como piensa Israel que es su realidad) se percibe mal (como es el caso indiscutible en gran parte del mundo), hay que actuar bien sobre la percepción, o bien sobre la realidad y la percepción para conseguir remediar el daño reputacional a largo plazo.

Para probar que se percibe mal Israel, quiero escoger (deliberadamente) dos fuentes próximas a sus puntos de vista: por una parte, Carlos Alberto Montaner escribe en el diario elmedio -próximo a las posturas de Israel- del “asesinato de la reputación de un país“; por otra parte, Israeltoday destaca así los últimos resultados del Nation Brands Index, según los cuales Israel es la marca peor percibida del mundo.

El estudio mide, como es habitual, hasta 50 países en función de los atributos con que son percibidos (turismo, exportaciones, gobierno, inversión e inmigración, cultura y patrimonio, y su pueblo) y el peso de dichos atributos en la reputación global. Para elaborarlo, realizan la media de percepción sobre estos atributos de cada país a partir de 20.000 encuestas.

Pues bien, si hemos de considerar indiscutible, dado que lo reconocen los defensores de Israel, la mala reputación del país, deberíamos fijarnos en la gestión que Israel está haciendo de ese riesgo. Y esa gestión es prácticamente imperceptible, luego cabe calificarla de no exitosa, por tres motivos.

  1. Los impactos negativos sobre Israel de las imágenes de los ataques no son prácticamente contrarrestados con imágenes positivas de Israel que permitan compensar el daño reputacional, sino que son, y en mucha menor medida, excusados con argumentos (como el de los escudos humanos) que vuelven a la opinión pública sobre el tema que les perjudica. La imagen resultante no es mejor que la anterior, luego eso desvela que la táctica es errónea. Y lo es porque responder lo negativo con negativo (clásica táctica del y-tú-más conduce a negativo al cuadrado). Pero en lugar de cambiar la táctica, inciden sobre ella.
  2. La realidad del método elegido para la acción militar no ha tenido en cuenta, evidentemente, este riesgo, sino solamente el objetivo militar en sí. La pregunta que sobrevuela es si era posible alcanzar la eficacia de sus objetivos con la máxima eficiencia reputacional, esto es, con el mínimo impacto negativo en el riesgo reputacional. Es obvio que sí, luego, de nuevo, existe un error de management respecto a este riesgo.
  3. El patrimonio reputacional de un pueblo víctima como el judío de la Shoá o exterminio nazi se está dilapidando por la idea de víctima-verdugo que trasciende en calificativos como genocidio para describir la realidad actual. La pérdida de este activo (en términos reputacionales) de ser considerados un pueblo víctima durante siglos por el antisemitismo podría desembocar (si no lo está haciendo ya) en un reverdecimiento de dicho antisemitismo, lo cual da idea de la naturaleza estratégica de un riesgo que n0 se está gestionando como debería.

 

El problema endémico de España es su altísima tasa de paro. Aún cuando engancha ciclos de menor destrucción, o incluso de creación de puestos de trabajo, parece imposible bajar a medio plazo (al menos, dice el FMI, hasta 2018) de un 26% de desempleados, la mayor parte involuntariamente parados. Gente que quiere trabajar, pero no encuentra un trabajo. Una situación crónica, según informes prospectivos como éste de PwC con horizonte 2033.

Este problema no parece que pueda solucionarse con las políticas y acciones que se han llevado a cabo, ni por el lado del incentivo (por ejemplo, primas en la seguridad social a la contratación o formación bonificada), ni por el del desincentivo (como las reformas laborales que han flexibilizado el despido, reclamadas por los empresarios y ejecutadas por los gobiernos). Tampoco el país produce suficientes estímulos a la creación de empresas ni a laminar la burocracia y el desmanagement asociado a las duplicidades.

Es España un país de pymes y microempresas, donde las pocas empresas grandes que hay no crecen demasiado en proyectos, luego sólo van sustituyendo (cuando lo hacen) jubilados por jóvenes, en políticas perennes de crecimiento vegetativo. El auge de la automatización parejo a la tecnología tampoco parece ayudar, ya que es posible producir igual o más con menos empleados, situación que sólo la innovación podría paliar, y no parece que España esté en ese tren, o esté a esa velocidad.

¿Cuál es, entonces, la solución? Parece claro que se debería intentar un camino distinto para resolver el problema. El grupo político de moda, PODEMOS (@ahorapodemos) propone (ver programa) dos nada desdeñables: compartir trabajo y propiciar una renta básica de 650 euros para todos los españoles.

Si nos preguntásemos cómo un país como el nuestro, con buenas empresas, buenos trabajadores y una sólida estructura de servicios (turismo, hostelería, transporte, sanidad, etc) parece abocado a un paro nada friccional de una de cada cuatro personas, la respuesta es difícil. Explicaciones parciales (economía sumergida, falta de formación estratégica orientada al mercado, etc) o políticas (“esto es culpa de… poner PSOE o PP según el caso en la línea de puntos) no parecen rigurosas. No lo son, de hecho.

Quzá la única respuesta es que hay más oferta que demanda de trabajadores. O, lo que es lo mismo, más currantes que curro. Por esa línea, aunque con un mal ejemplo formal, parece que iba el presidente de la patronal, Juan Rosell, cuando dijo ayer esto

“En 1977 la tasa de actividad de las mujeres era del 28% y en 2012 es de 53%, con lo cual ha crecido en 25 puntos porcentuales”

Las manifestaciones de Rosell han sido fuertemente criticadas por inferirse de ellas que la mujer (o su incorporación al mercado) es la “culpable” del paro. Pero aparte del desafortunado ejemplo, también se puede inferir de lo que dice quien representa, se quiera o no, a una de las partes en materia laboral, la de los empresarios: que hay más currantes que curro.

Renta básica y partición de trabajo, sus implicaciones

Las dos propuestas de Podemos causarían un equilibrio que solucionaría el paro involuntario sin necesidad de volver las amas de casa (que no quisieran hacerlo) a sus hogares. La sucesión de acontecimientos, si este grupo político llegara a poder implementar sus propuestas (o sea, que ganase o formase parte del gobierno), y pudiese recaudar lo necesario para implementarlas (dos retos nada pequeños) sería razonablemente así:

  1. Implantación de la renta mínima de 650 euros mensuales por el hecho de ser español.
  2. Garantía de los servicios sociales del Estado de Bienestar (salud, educación, pensiones gratuitas y universales)
  3. Generación de derechos nuevos sufragados por el Estado de vivienda o transporte.
  4. La suma de las tres anteriores desincentivaría para trabajar a muy corto plazo a entre el 25 y el 29% de la población activa: por lógica, aquéllos que viven en zonas cuyo coste de vida -excluyendo vivienda y transporte- es inferior a esa cantidad, aquéllos sin ninguna carga económica previa -por ejemplo, los que tengan la vivienda pagada y no tengan créditos vivos-, y en general, aquellos cuyos salarios misérrimos -inferiores a 800 euros al mes- no les compensaran para trabajar, teniendo garantizados 650 euros sin necesidad de hacerlo. A medio plazo se incorporarían al grupo de “desocupados voluntarios”, entre un 10 y un 15% adicional de la población. Generando una clase social laboralmente activa (por razones de consumo y de deuda, especialmente) de entre el 56 y el 65% e la clase activa actual.
  5. De paso, se generaría a muy corto plazo el pleno empleo voluntario: todos los que quisieran trabajar tendrían ofertas de trabajo accesibles. Una situación muy diferente de la actual. Y una nueva clase social (similar, aunque distante de ella por recursos, a la jet set): los desocupados voluntarios. A Podemos tocaría lidiar las tensiones sociales entre ambas que a nadie pasan desapercibidas, pero nadie dijo que el reto no fuera complicado.
  6. Las implicaciones para la clase de trabajadores voluntarios serían, también, de lógica económica: habría más oferta que demanda laboral, luego, por la ley de la oferta y la demanda, a los trabajadores (y, especialmente, a los más cualificados), les llegarían ofertas de cambio de trabajo. Entraríamos en la competencia empresarial por el talento (inédita en grandes capas laborales españolas).
  7. Dicha competencia se traduciría en la laminación del desmanagement (la competencia por el talento exige talento directivo, ya que un desmanager que tiene 1.000 candidatos para sustituir cualquier puesto encubre su incompetencia sustituyendo al que gestiona y culpándole de su fracaso).
  8. También se produciría una notable inflación salarial, para retener el talento, y a la vez distanciar la oferta de salarios por trabajar de la renta básica por no hacerlo. Se pagaría más a los trabajadores que eligieran serlo, para incentivar que quisieran serlo. Dicha inflación salarial permitiría atraer talento de fuera de España, ante la situación de sobreoferta laboral y buenas condiciones. 
  9. Es decir, que por el lado positivo, la propuesta de Podemos (en este caso, la renta básica, y en una escala más atenuada, pero en el mismo sentido, la partición de los trabajos “compartibles”) ocasionaría el pleno empleo voluntario, la mejora en la calidad de gestión directiva y la notable mejora de condiciones laborales de los que eligiesen trabajar.
  10. Es cuestionable, por otra parte, que pudieran conseguir los fondos para llevar la propuesta a cabo; que no tuvieran que afrontar tensiones y envidias de los “trabajadores voluntarios” hacia los “desocupados voluntarios”; una nueva fragmentación de clases similar a la de las amas y amos de casa, y cierta (imposible de calcular) huida de las grandes empresas y capitales al exterior. Pero solucionando o gestionando estos retos, estamos probablemente ante la propuesta para acabar con el paro involuntario  más aparentemente plausible de las que se han hecho en democracia.

 

SIMEONE_MANAGEMENTDiego Pablo “Cholo” Simeone ha logrado la consecución, 18 años más tarde, de un título de Liga Española (Liga BBVA) para el Atlético de Madrid, equipo al que ha conseguido clasificar subcampeón en la final de la Champions League 40 años tras su última y hasta ayer, única, clasificación malograda.

La Liga se la ha ganado al Futbol Club Barcelona, absoluto dominador del fútbol continental durante la última década, en la última jornada, frente a sus 100.000 espectadores, en su campo, tras lesionarse dos de sus principales jugadores (Diego Costa y Arda Turán) y recibir un golazo en contra. Épica.

Como épico fue ganarle el año pasado, también un 17 de mayo, también bajo la batuta de Simeone, al Real Madrid de Mourinho, también en su campo, también contra pronóstico, 17 años después de la última victoria contra ellos.

También cabe calificar de imperial el ganar dos copas Europa League (la segunda con el Cholo) y dos supercampeonatos de Europa, ganando en ambos, en Mónaco, a dos campeones de Europa marcados, aunque no entrenados, también por Mourinho, el Inter de Milan y el Chelsea.

Menciono doblemente a Mourinho pues en los últimos años ha estado presente en la gala del Balón de Oro, siendo ganador y finalista como mejor entrenador del mundo, gala a la que olvidaron invitar a Diego Pablo Simeone.

La victoria no es casual. Igual que el éxito empresarial no lo puede ser. La victoria, o el éxito, o incluso el mantenimiento de un ciclo como el que (dicen) del Barcelona ha puesto broche el Atleti, que sería correlato de mantener un liderazgo de mercado, depende, y mucho, de factores de gestión. Y el caso del Cholo Simeone es aún más paradigma de esta verdad empresarial, dado que ha conseguido alcanzar la cima y pasearse por la cima con un equipo cuyo valor de mercado es diez veces inferior al de otros colosos españoles y europeos.

Valor de mercado

El coste y valor de mercado delos activos principales (los jugadores) del Atlético de Madrid es el siguiente, según cálculos de Futbolfinanzas:

Cuadro-Atletico

Sin tener en cuenta a los jugadores Courtois y Sosa, cedidos por otros equipos, el valor de mercado de estos activos es de 256 millones, y procede de inversiones de 79,05 millones, muchas de ellas dirigidas u optimizadas en la época de Simeone (quien obviamente interviene en los fichajes).

Particularmente interesante es el caso de Diego Costa, que hubo de sustituir al jugador franquicia del club, Radamel Falcao, que marchó, como tanto otros (Kun Agüero, Forlán, Fernando Torres, Vieri, Hasselbaink), buscando clubes económicamente más poderosos donde demostrar su valía. Costa, lesionado en las dos últimas finales, está llamado a ser el jugador franquicia del segundo mundial de la selección española, gestionada por otro gran manager del fútbol, Vicente del Bosque, como antes por otro aún más grande, Don Luis Aragonés.

El 9 de mayo de este mismo año se conocía que, por primera vez, el ranking de la prestigiosa revista económica Forbes situaba a dos clubes españoles como los más valiosos del mundo. Se trata de los dos clubes a los que el Atlético de Madrid de Simeone ha dejado atrás en la Liga, Real Madrid (3.444 millones) y Barcelona (3.200 millones).

El Atlético Madrid no aparece en ese Top 10 y me atrevo a decir que mucho más abajo, por la espectacular diferencia de ingresos, que se agranda cada año merced a un reparto espúreo de las cuotas por emisión de partidos en pay-per-view, mucho más injusta en la liga española que en cualquier otra liga continental, como la Premier.

Esto hace de la gestión del Cholo Simeone una lección hercúlea de management, con retornos espectaculares en el tramo deportivo, económico, social y humano. Éstas son a mi juicio las diez claves de uno de los mejores gestores de personas en el mundo:

  1. El equipo frente al individuo. Porque “los individuos resuelven partidos y los equipos los ganan”. Como escribe Bill Masterson, la autoridad la otorga el equipo que cree en su persona, no al revés.  “El grupo tiene que estar contigo, tiene que creerte. Si duda de ti o desconfía, las piedras empiezan a aparecer en el camino”. Y, sobre todo, nadie es más importante que el equipo.
  2. El esfuerzo no se negocia. Como argumenta la APD, los tres pilares de la gestión cholista son el ESFUERZO, el TALENTO y la CONFIANZA. El talento nunca sustituye al esfuerzo, y sólo contribuye al éxito si se pone a disposición del éxito colectivo. “Hay que ir para adelante, trabajar, estar juntos y trabajar más. Si no alcanza el 100%, dar el 110%, si no alcanza el 110%, el 120%. No hay otro camino”. El esfuerzo, amigos, es la magia que transforma los éxitos en realidad. Por eso el conformismo y la pasividad no se toleran en el cholismo. Como dijo Nelson Vivas, amigo personal del Cholo Simeone, “sólo en el diccionario éxito va antes que trabajo“.
  3. Partido a partido, final a final, la filosofía del Cholo, como cuenta en este vídeo,  “como hace el doctor que opera, que tiene que pasar por la anestesia, después el cirujano… el arquitecto es lo mismo, cuando uno empieza a hacer una casa por los cimientos, las columnas que sean fuertes; luego el que paga quiere que esté todo listo, que sea una casa hermosa, pero para ser una casa hermosa, si las columnas no están fuertes y los cimientos no son buenos, no hay futuro”. En el fondo, y como declaró a comienzos de año, “partido a partido es la vida de cualquier persona en la calle. En realidad, es el día a día. Y nos vemos reflejados en mucha gente de la sociedad, que tiene que pelearla y luchar para remar. Nosotros tenemos que remar. No podemos aislarnos de esto, en cuanto lo hagamos, nos quedamos con posibilidades de poco”. Es, en el mundo empresarial, el proyecto a proyecto, paso a paso, el objetivo sucesivo, que facilita quitar presión frente al reto final. Como dice jobandtalent en la revista Forbes, “ha ido troceando un objetivo que podía parecer imposible en pequeñas dosis de realidad”. Juega cada partido, cada proyecto, cada día que te levantas para ir a tu empresa, cada momento con tu familia, como si fuera el último.
  4. Si se cree y se trabaja, se puede. Esta frase que nos dijo a los hinchas en Neptuno, implica la importancia de la ilusión cimentada con trabajo. Simeone, tras eliminar al Chelsea de Mourinho de la Champions y pasar a la final: “Escuchen bien. Quiero contarles por qué ganaron estos chicos el partido de ayer. Porque jugaron con el corazón de todos ustedes”. Y sólo puede haber ilusión si hay pertenencia, “sentirse involucrado, que se entreguen a pleno por el proyecto”.
  5. Filosofía de la incomodidad. “Les resulta incómodo que seamos incómodos”. Esta sentencia sublima el #annoyomics de @ristomejide. Mientras Risto enarbola la molestia para ganar dinero, Simeone lo hace para huir del conformismo. Una vez me dijo Isidro Fainé, “la autocomplacencia es peligrosa”. El incómodo incomoda, el cómodo se confía. “A algunos les molesta que estemos vivos”. Esa molestia riñe con lo confortable, por eso el cholismo se encuentra a gusto en el reto, en el fango, porque “Si veo barro, me tiro de cabeza. Me gustan los desafíos en el mundo del fútbol”
  6. Lo mejor es enemigo de lo bueno. Siendo lo más lejano de mi propia filosofía, la frase cholista “prefiero jugar bien a jugar lindo” representa el fin de una era, la del fútbol precioso de toque del Barcelona y de la Selección, aplicado por Pep Guardiola en el Bayern, que ganaban jugando bien y lindo… hasta que se recrearon tanto en el cómo que olvidaron el qué. Simeone, en cambio, practica el liderazgo como practicaba el juego, “con el cuchillo entre los dientes”.
  7. Lo que se hizo quedó atrás. Ganar una Liga a los gigantes Real Madrid o Barcelona habría provocado euforia en muchos, y perder una final de Champions una semana más tarde frente al Madrid, habría conducido a la frustración a muchos también. La reacción del Cholo a ambos eventos ha sido la misma, porque “el fútbol siempre es el mañana”. Por eso, tras la final de ayer, su frase quedará para la Historia del management: “Este partido no merece una lágrima. Cuando uno de deja la vida, lo dan todo”.
  8. Conoce tus problemas. “Nunca se toca fondo. Se puede estar peor. Si sabes lo que pasa, puedes solucionarlo”.
  9. Inteligencia emocional y empatía: “No sólo el jugador debe entender al técnico. El técnico también debe entender al jugador”. El directivo que sólo da instrucciones sin escuchar a su gente está condenado a que no las cumplan, es un desmanager en potencia.
  10. La huella del líderComo dice FourFourTwo, Simeone ha moldeado el equipo a imagen y semejanza del líder, como ya hicieran Ferguson o Pep Guardiola. Escribió Mike Carson en “The Manager – Inside the Minds of Football’s Leaders” que estos líderes “imparten una suerte de huella – como el ADN- que está íntimamente asociada con su carácter, que conduce los comportamientos y el rendimiento de su equipo y lega un claro y definido legado”.

La destitución de Pedro J. Ramírez como director del diario El Mundo se puede entender de cuatro formas:

  1. Como resultado de presiones políticas a los editores (Unidad Editorial) motivadas por la línea editorial reciente del periódico que dirigía, particularmente en lo relativo al “Caso Bárcenas” (que afecta al PP nacional, partido político que sustenta al Gobierno de España), al “Caso Ignacio González” (que afecta al partido político que sustenta al Gobierno de Madrid) y a la imputación de la Infanta en el “Caso Urdangarín” (que afecta a la Casa Real).
  2. Como resultado de la caída de ventas de la edición de El Mundo en papel.
  3. Como resultado del fracaso de la estrategia digital de Orbyt, empeño personal del director de El Mundo para adaptarse a la caída de ventas en papel.
  4. Como resultado de su oposición a una operación corporativa que llevara a la fusión de El Mundo con otra cabecera nacional (presumiblemente la Razón o el ABC). Operación que, en cualquier caso, sería una estrategia de los editores para adaptarse a la caída de ventas en papel.

Bien podría ser una mezcla de varias de las anteriores. La versión del entorno del ya exdirector de El Mundo y su discurso de despedida apunta exclusivamente a la primera opción. Bien pudiera haber coadyuvado lo publicado en su caída en desgracia:

  • Éstos son los datos de julio de 2013 (vía AEDE), tras las exclusivas sobre Bárcenas a cargo de El Mundo: Cae un 13% interanual, cuatro puntos más que El País, y cinco menos que ABC:

  • El digital prnoticias lo tenía claro ya en agosto del pasado año: el caso Bárcenas causó directamente un mayor volumen de devoluciones del diario en los kioskos. Esto, aunque se deba directamente a lo publicado, es más achacable al abandono por parte de una base de lectores de corte conservador que a presiones gubernamentales.
  • El marzo y en septiembre, el propio diario publicaba denuncias de la Aeepp y el PSOE respecto al reparto discrecional (no correlativo a tiradas o difusiones) de la publicidad institucional, cosa que sí podría achacarse a represalias directas por la línea editorial. Un ejemplo claro cuenta con datos del propio Gobierno a demanda del PSOE respecto a la campaña “Hay salida” no son proporcionales a la tirada, ni la difusión, y “castigan” a El Mundo, El País, La Vanguardia o 20 minutos, primando a la Razón: La inversión concreta que hizo el Ejecutivo en esta campaña fue: La Razón, 73.103 euros; ABC, 57.351; EL MUNDO, 53.578; La Gaceta, 36.543; El País, 33.889; El Periódico, 22.361 y La Vanguardia, 18.179 euros.

Dando por hecho que, tras publicar los papeles de Bárcenas, no cabía esperar ayudas del Gobierno, ya que el caso perjudicaba la reputación del partido que lo sustenta, un periódico no existe (o no debería existir) por las ayudas del Gobierno, sino por el respaldo de sus lectores. Ésa es. al menos, la lectura liberal de la economía, ideología que El Mundo ha defendido a capa y espada bajo la dirección editorial de Pedro J.

En cualquier caso, es la lectura número 2 (la 3 y la 4, aún ciertas, apuntan a reacciones ante la caída de ventas), la que parece definitiva: caen las ventas, Orbyt no consigue remontar esa caída, surge la fusión como salida, Pedro J. se niega, el Gobierno no ayuda con publicidad institucional, y Pedro J. sale. Siendo todas ellas ciertas, apuntarían a un desmanagement: el director no ha conseguido un proyecto rentable, luego el Consejo de Administración le destituye. Ahora cabe esperar, cuenta @vectart, un acuerdo con Planeta (Editora de la Razón, Antena 3 o Playboy, entre otras) para la fusión El Mundo-la Razón, y una próxima aventura editorial de Pedro J (¿El Universal?) con el respaldo de los casi 20 millones de indemnización que recibirá y donde esperemos repita sus aciertos del pasado y no sus errores.

 

Ante todo, para leer este post, es precisa una de las cualidades del manager (por extensión, su ausencia supone uno de los principales vicios del desmanager); la empatía. En un caso como el del ex tesorero del Partido Popular, resulta inevitable (y razonable) el prejuicio (otro de los principales vicios del desmanager). Pero ahora vamos a JUGAR. Y en el juego, el prejuicio penaliza. Y la empatía combate el prejuicio. Así que vamos a prepararnos para ponernos en el lugar del otro, sea el otro el que sea. Seas de izquierdas, de derechas, mediopensionista, estés asqueado, harto o divertido con el caso Bárcenas, para jugar a esto hay que borrar la traza y tirar los dados. Lee el resto de esta entrada »


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