Desmanagement

¿Se puede ser amigo del jefe?

Posted on: 26 enero 2010

Hemos encontrado este interesante artículo de Néstor Gutman en www.arearh.com sobre un controvertido debate: ¿se puede ser amigo del jefe? ¿deben los jefes romper la barrera de lo estrictamente profesional y acercarse al factor más humano de sus empleados? Al final de este artículo podéis dejarnos vuestra opinión.

VÍA ÁREA RH

Lo primero que hay que evitar es mezclar lo personal con el negocio. Debemos tener bien en claro cuáles son los objetivos de la empresa y separar los tantos cuando aparece algún problema.

¿Cómo es trabajar con amigos? ¿Cómo funcionan las empresas conformadas con amigos? ¿Dónde están los límites?

Estas preguntas surgen de manera lógica debido a un fenómeno que se está dando en las empresas en los últimos años: el modo de relacionarse en el trabajo está cambiando, ya que se sabe que la efectividad en los resultados está directamente ligada al clima laboral.

Los nuevos líderes se interesan por las personas, escuchan lo que les pasa y se preocupan por su motivación. Esto incrementa el nivel de compromiso, hace que la gente dé lo mejor de sí, y refuerza los vínculos de la gente en la organización. Al mismo tiempo, se corre el riesgo de que le gente confunda la “buena onda” con cierta licencia para faltar al compromiso con la tarea. Entonces, ¿son compatibles amistad y trabajo?

Las ventajas

Los lazos de amistad nos permiten manejarnos con confianza, la cual constituye la base necesaria para que cada parte desarrolle sus funciones sin demasiada necesidad de control. Los amigos comparten valores y experiencias, lo cual facilita construir la cultura de la organización o del grupo de trabajo.

A su vez, trabajar con amigos es motivador y genera buen clima, dos cuestiones que, como dijimos, influyen directamente en los resultados.

Cuantas claras conservan la amistad

Lo primero que hay que evitar es mezclar lo personal con el negocio. Debemos tener bien en claro cuáles son los objetivos de la empresa o área, y separar los tantos cuando aparece algún problema que requiere intervención, aunque esto afecte a alguna de las partes o a la relación entre ambas. La clave está en plantearlo de manera franca, y buscar soluciones en conjunto.

Cuando se trata de situaciones engorrosas o conflictivas, es muy efectivo el ejercicio de Comunicación de la “Columna Izquierda” que plantean autores como Chris Argyris, Peter Senge o Fred Kofman. En toda conversación difícil, dicen estos autores, podemos identificar dos columnas: 1. lo que decimos y 2. lo que pensamos pero no decimos.

La “Columna izquierda” contiene todo aquello que pensamos pero no decimos. Algunos motivos que nos llevan a callar ciertas cosas son el temor a resentir la relación, a ser agresivos, a quedar expuestos con lo que pensamos y a las consecuencias que esto puede acarrear.

El problema es que lo que callamos nos sigue molestando, puede hasta llegar a enfermarnos, surge de manera inconsciente en nuestros gestos y miradas, o explota cuando menos lo esperamos. No podemos guardarlo, pero tampoco podemos tirárselo a la otra parte ya que contaminaría la relación. Entones ¿qué hacer?

En realidad, se trata de “procesarlo”, es decir, analizar previamente qué es lo que nos dificulta plantearlo, cuáles son nuestros temores, luego buscar las palabras, el tono y el momento adecuado y, finalmente, plantearlo de manera decidida y sincera con ánimo de reparar la situación.

Los límites

El límite de la amistad en el trabajo se da cuando de alguna de las partes surge un abuso de la misma, intentando sacar ventajas personales o descuidando sus responsabilidades. El ejercicio de la “Columna izquierda” es útil para poner las cosas en claro e identificar si hay posibilidades de seguir trabajando juntos o si hace falta acotar la relación.

En lo que refiere a “hacerse amigo del jefe”, no hay que confundir amistad con conveniencia. Mientras que lo primero responde a una relación legítima dada por afinidad o respeto, lo segundo “tiene patas cortas”, ya que genera mal clima entre los compañeros y se termina cuando a una de las partes ya no le conviene. Otro límite se produce cuando el negocio ya no es rentable o el área padece problemas estructurales. Aquí, uno debe ser capaz de hacer un punto y aparte, reestructurar o disolver la relación contractual, pudiendo conservar la amistad.

Un reciente trabajo publicado por Tom Rath, director en Estados Unidos de la encuestadora Gallup, vuelca las opiniones de 80.000 directivos y recomienda fomentar la amistad en el trabajo.

Algunas de las conclusiones son:

Las personas que tienen un amigo en su trabajo rinden más.

Las empresas no suelen alentar la amistad entre sus miembros, ya sea por considerarlo algo fuera de lo laboral o por temor a “camarillas”.

Uno de los temores de la gente que se rehúsa a practicar la amistad en el trabajo siente el peligro de que la amistad se convierta en “relación romántica”.

La tercera parte de los entrevistados manifiesta que “la confianza da asco” (en ciertos lugares se dice “les das la mano y te agarran el codo”), por lo cual consideran contraproducente fomentar la amistad en el trabajo.

Si bien este trabajo no encuentra grandes diferencias culturales entre los 114 países estudiados, es sabido que existen diferencias en lo que la amistad significa según el contexto socio-cultural.

Por lo tanto, es probable que la ecuación “amigos + trabajo” no tenga igual resultado en diferentes culturas. Mientras que Estados Unidos se preguntan si es conveniente fomentar la amistad en el trabajo, aquí en el sur quizás convenga hacer foco en el trabajo cuando hay amistad de por medio.

Anuncios

5 comentarios to "¿Se puede ser amigo del jefe?"

Jamás. Cuanta más amistad haya, más dura será la caída

¿ Quien quiere ser amigo de un desmanager? Yo no.

Yo he sido amigo de mi primer jefe, y eso me valió que cuando mi segundo jefe, que se creía enemigo mío, me echó, el primero me rescató para un trabajo muy superior. Luego no fui demasiado amigo de mi siguiente jefe, aunque teníamos mucho trato, también personal, en mi tercer trabajo serio pero metí a varios amigos míos, uno de ellos del que yo era su jefe, y que sobrevivió a mi marcha. Luego metí a dos amigos siendo yo era el jefe de ambos en mi cuarto trabajo, y el trabajo salía muy bien, además bajo una gran presión, y la amistad perdura. Ahora en mi quinto trabajo ni soy amigo de mi jefe ni mi equipo son amigos míos, y me aburro más, y me atrevería a decir que falta esa gasolina. Así que como me aburro más si no tengo amigos de jefes o empleados en el curro, me han invitado a formar parte de una empresa dirigida por un amigo. Lo he hecho. Y he montado con un nutrido grupo de amigos una segunda compañía. Y llevo con otro amigo este blog que algún día será un negocio. Y todo, lo cierto, es que va de cine.

Mi voto, como veis basado en la experiencia acrisolada, de amigo siendo empleado y multiexperiencia de jefe y sin embargo amigo, y hasta amigos socios y socios amigos, es que sí, pero depende del jefe. Y no creo que haya que separar nada, lo importante es la confianza profesional mutua, y la amistad te da bastante terreno ganado.

Como dice Víctor, hay que tener un corazón muy templado, una psicología bien amueblada y una comunicación muy medida. Esto y la voluntad de hacer las cosas correctamente darán la clave de una relación fructífera dentro y fuera del ámbito laboral. Ahora bien, tiene que darse en ambas partes; si una de las partes falla ambas relaciones peligran. El tema complejo y considero que debe evaluarse de forma individual, viendo cada caso con sus circunstancias específicas. Buen tema en cualquier caso.
Un saludo.
Javier

Interesante tema e interesante el posteo de Francisco Antonio Alvarez. Estoy en una empresa en la cual mis amigos ya son jefes en diferentes departamentos y uno de ellos hasta hace poco fue mi jefe directo y de mis mejores amigos. Sin embargo, me cambiaron de equipo y de jefe por consecuencia. Los amigos que estaban conmigo ya no estan porque afortunadamente subieron de puesto pero lamentablemente he tenido poco contacto con ellos ahora por la misma situacion laboral, donde casi todo mundo esta siempre ocupado. En este nuevo grupo ya no tengo esa motivacion interna de trabajar, y no pretendo hacer nuevos amigos en ese nuevo grupo, no por antisocial, sino porque las personas con las que usualmente cuentas las enumeras con los dedos de una mano y honestamente ahora me aburre el trabajo y hago lo mismo que antes.
Actualmente tengo una propuesta de trabajar en un proyecto por cuenta propia con unos amigos y sabemos que se van a desarrollar conflictos pero tenemos propuesto que antes que nada, a las primeras señales de dificultades que puedan desarrollarse a un problema mayor lo mejor seria resolverlas detenidamente o dejar el proyecto y conservar la amistad.
Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 4.050 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: