Desmanagement

El Desmanagement en la política o la política del desmanagement

Posted on: 5 agosto 2009

A iniciativa de una de las víctimas del desmanagement -como nos gusta llamar a los lectores de este blog-, de nombre Emilio, y talante astur, emprendemos la hercúlea tarea de bucear en la política para encontrar, no ya desmanagers -algo sencillo por su abundancia- sino las raíces de su proliferación.

La primera y radical raíz es el propio sistema. Durante siglos, la lucha por la democracia estuvo marcada por extender el estatus de elector a todo Dios. Sin cuestionar lo intocable de que cada ciudadano sea un voto (porque no toca, no porque no sea cuestionable), ese afán por el quién elige distrajo de ningún debate el tema de a quién elegimos.

O sea, llegamos, tras definir que votaban las castas, luego los burgueses, luego el resto de los ciudadanos varones, luego los trabajadores, y luego las mujeres, a una fantástica conclusión: todos votamos a quienes nos deciden el futuro, pero ¿quiénes son esos? Da igual, nadie se lo ha preguntado, nadie ha entablado pelea en ese terreno.

El resultado es que el poder reside en el “pueblo”, y el “pueblo” decide quién le representa… eso sí, entre un listado predefinido por ¿quién? conformado por desmanagers de toda calaña.

El quid de la cuestión, la clave de bóveda, es que al final, nos dirigen directivos, pero no dirigentes.

Los aspectos más evidentes de este sindiós tienen que ver con la formación, las capacidades, y las decisiones.

Respecto a la formación: ¿cuántos médicos hay en un hospital? ¿cuántos arquitectos en un estudio de arquitectura? ¿cuántos abogados en un bufete? Y… ¿cuántos políticos en un partido político? Sin entrar a fondo en que la profesionalización de la política sea más o menos conveniente (este blog es de naturaleza tecnócrata por naturaleza, por eso se cuestiona la mala forma de ejercer la gestión), el caso es que hay una carrera universitaria que se llama “Ciencias Políticas”. Se entiende que los mejores de cada promoción de esa carrera debieren ser nuestros dirigentes políticos. Pero no es así: hay tal desbarajuste de curricula que junto a un abogado, un notario, un opositor, o un químico ejercen y mandan un bachiller, un graduado, un estudiante fracasado y un electricista. No hace falta dar nombres.

Si la política la hicieran políticos de oficio la aparición de los síntomas de desmanagement haría que de tal disgóstico se concluyera una acción directa sobre el origen del mal: la carrera de Políticas. Pero si conviven, mandándonos, decidiendo sobre nosotros, incluso pergeñando el plan de estudios de la gente, tipos de tan diverso cultivo intelectual, el mal que degenera en desmanagement se reproduce y hace imposible la vacuna.

En torno a las capacidades, se sobreentiende que la gran competencia de origen de los políticos, la core competence, debiera ser la oratoria. La política como degeneración de la gran Política como la entendemos, nació en Grecia, en el Ágora, la plaza donde los políticos convencían con el arte de la oratoria a sus conciudadanos de las distintas recetas que le daban a los problemas que surgían en la polis. Un político que no sea un gran orador, que hable a trompicones, o que se trabe, ya puede ser un gran gestor en la sombra, que será por defecto un desmanager en potencia.

Pero eso no significa que la oratoria lo sea todo, y más aún en el mercado cautivo (voto a estos, o voto a los otros, o no voto) en que nos movemos por aquél error inicial del sistema de no preocuparnos por los elegidos, sino por los electores. Junto a la oratoria cabe exigir un cierto nivel intelectual (esto es: que no sean tontos); una cierta preparación especializada en el territorio donde van a decidir o a cuestionar a los que deciden (lo cual implicaría que un Ministro de lo-que-sea o un Presidente de cualesquiera gobierno automónico o local no sea un bachiller o un iletrado); saber idiomas; y una cierta experiencia acreditada de gestión en determinados campos bastante críticos pero bastante fáciles de discriminar: resolución de problemas; gestión de equipos con gran número de profesionales; gestión de proyectos entendidos como unidades tangibles de beneficio (maximización del valor neto de un activo a tu cargo); entendimiento de lo que es el corto, el medio y el largo plazo; y cierta ética demostrada y demostrable públicamente basada en cierto código de valores infranqueables por las tentaciones.

Por último, las decisiones deben marcar la continuidad de un politico, no ya en su cargo, sino en el oficio. No se entiende que un arquitecto a quien se le cae una casa se limite a irse a otro estudio. De la misma forma ni un corrupto, ni un inútil, ni un charlatán, ni un pasivo, ni un callado, ni un inconsciente, debiera tomar decisiones que afectan al resto.  

Lo dicho: los políticos, muchos directivos, pero pocos dirigentes.

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4 comentarios to "El Desmanagement en la política o la política del desmanagement"

Yo propondría este elenco:

-Presidente del Gobierno: Amancio Ortega, Presidente de Zara, por saber combinar eficiencia y gestión de personas, además de proyectar internacionalmente su marca, lo que podría hacer con la marca España

-Vicepresidente Económico: Emilio Botín
-Vicepresidente de Fomento: Florentino Pérez
-Vicepresidente Territorial: Juan B. Casas, decano del Colegio de Economistas de Cataluña y autor de “La España vertebrada”

-Ministro de Educación: el catedrático que más artículos haya publicado en revistas científicas extranjeras (creo que es Enrique Rojas)

-Deportes: Pep Guardiola

-Ministro de Interior: el jefe policial o guardia civil cuyo equipo haya cosechado más éxitos en lucha antiterrorista y prevención de la criminalidad en los últimos cinco años.

-Ministro de Innovación: Amparo Moraleda, presidenta de IBM sur de europa o Rosa María García, ex Presidenta de Microsoft España

-Ministro de Cultura: Juan José Millás
* Literatura: Arturo Pérez Reverte
* Cine: Alejandro Abenámar
* Teatro: Cristina Rota
* Música: Nacho Cano
* Artes plásticas: Tápies (o Chillida)
* Arquitectura: Norman Foster

-Ministro de Trabajo: José Ignacio López de Arriortúa, llamado Superlópez

-Consultores políticos (con voz, sin voto): Los líderes de los principales partidos políticos con representación nacional: Zapatero y Rajoy

Estimado Paco, en primer lugar gracias por dar respuesta a mi solicitud. Y en segundo, considero que has acertado en el diagnóstico, y te animo a seguir plasmando tus reflexiones en torno al desmanagement político en este blog al que auguro un gran éxito en el medio plazo.

Quisiera añadir una reflexión que hace poco escuché a alguien, no recuerdo quién, en torno a este asunto. A la pregunta de por qué los políticos tienen últimamente tan baja preparación, esa persona realizaba una reflexión que más o menos iba por aquí:

los partidos políticos se nutren de gente sin carrera ni categoría profesional porque no necesitan buenos gestores sino gente que se parta la crisma para que el partido político (una empresa, a fin de cuentas), alcance la mayor representatividad posible.
Me explico: un médico, un buen economista, un abogado de renombre, un jurista o un excelente ingeniero es poco probable que dejase una brillante carrera profesional para irse a un partido político a hacer de perro de presa. Su capacidades profesionales se valoran bien en el mercado, lo cual se traduce en salarios más o menos interesantes y en prestigio social.

Por tanto, hay que recurrir a gente menos o nada brillante, que en el mercado no superarían la categoría de “auxiliar de servicio” de un convenio como el de “oficinas y despachos”. Esta gente, al entrar en un determinado cargo de un partido y al obtener un sueldo que jamás de los jamases una empresa pagaría por ellos, se convierten en perros de presa de sus partidos porque saben que su salario depende únicamente de que su partido tenga suficiente representatividad como para hacerse con sus servicios.

Por eso el nivel político de esta país da tanto asco y por eso día sí y día también los partidos han dejar de representarnos a los votantes, para únicamente representar los intereses particulares de sus directivos.

Solamente hay que ver cómo ha evolucionado el perfil del político español desde la transición. Antes, hombres y mujeres que dejaban temporalmente su profesión para prestar un servicio a su país. Ahora políticos sin profesión cuya jubilación dorada es el Parlamento europeo (os invito a reflexionar sobre la escombrera en la que se ha convertido esta institución europea).

De nuevo, gracias por el artículo.

Emilio, es obvio que sabes lo que hay. Los políticos de hoy son peores que los de la transición, pero quizás, y eso va para Orihuela también, también sea peor el el tipo de directivo que produce el santo “mercado”. O sea, que “cualquiera tiempo pasado fue mejor”. Pero el diagnóstico es perfecto: defienden a su empresa (su partido) en lugar de crear valor para su empresa (el país). Y probablemente sea porque es el único oficio con dos empresas…

[…] alocado; El desmanagement del Senado: sin cesta para empleados, comilona para los banqueros; El Desmanagement en la política o la política del desmanagement. Etiquetas: 2009, Air Comet, Alberto Ruiz Gallardón, Alfonso Coronel de Palma, Antonio Barba, […]

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