Desmanagement

La tolerancia al error, el error terrorífico, el Gregorio Marañón y el desmanagement

Posted on: 14 julio 2009

«Un terrorífico error profesional», según el director gerente del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, acabó ayer con la vida de Rayan, el bebé de Dalila Mimuni, la joven de 19 años que fue la primera víctima mortal de la gripe A(H1N1) en España. Las reacciones y explicaciones de este manager dibujan el triste panorama de la gestión directiva en el país, basado en tres principios irrenunciables: la culpa es del currante, yo no tengo nada que ver aunque dirija este hospital, pero mi valiente e inmediata reacción asumirá las consecuencias del error, “gravísimo y terrorífico”.

Al parecer, la enfermera, en palabras de su jefe, introdujo al niño la alimentación en vena cuando tenía que hacerlo por la nariz. Las palabras utilizadas por su jefe, Antonio Barba, que junto con el jefe de su jefe, Güemes (Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, consejería famosa por otros “errores” relacionados con la sanidad pública, en aquél caso con las sedaciones en Leganés que se resolvieron con la misma contundencia) tomaron la decisión de echar (temporalmente) a la enfermera y a su supervisora (esto parecería una novedad si no fuera porque es otra currante, la “supervisora”, entonces ya se entiende mejor la decisión de meterla en el pack). Lo dicho, las palabras de los jefes dejan entrever que:

  1. es una “gravíaisma negligencia”… de la currante
  2. que “no tiene excusa”… para la currante (la razón es peregrina a tope: “porque el envase viene perfectamente especificado”, o sea, no porque nadie de sus jefes se lo tenía que haber contado a la currante)
  3. pero “por un error que desconocemos, el profesional -se entiende: la currante- se equivocó”. Los jefes “desconocemos” el error. Se está cubriendo de gloria.
  4. el “gravísimo error” se produjo cuando la enfermera (¡Quién si no!) “confundió”, etc. etc. El personal médico se percató del “terrible incidente una hora después” (sin comentarios del jefe a que en la UCI el personal médico se percate de los terribles incidentes con un sietemesino una hora más tarde de empezar a morirse, esto es, una hora de las tres que tardó la criatura).
  5. insistiendo: “el error es totalmente inusual”, y al parecer, “la enfermera que cometió el fallo” tenía experiencia en otro departamento del centro, pero era el primer día que trabajaba en la UCI infantil del hospital. Cabe preguntarse qué desmanaganers pusieron en la UCI infantil de un hospital a alguien en su primer día de curro (digo yo que no había otros puestos, como sacar sangre a los donantes, para irse fogueando…) Pero eso sí, la culpa de que la pongan ahí es de la negligente enfermera.
  6. Llegamos al intríngulis: otra profesional la “supervisaba”, pero se ausentó un tiempo, y fue cuando la enfermera confundió la vía de alimentación. Encontramos a la famosa “supervisora”, que es una compañera de la del error, a quien le ponen a supervisarla y se va. ¿Dónde? Pues a otras tareas que le encargaron sus jefes. Como las enfermeras no son la Guardia Civil, la “supervisión” (por supuesto, no aparejada con que tengas que dejar de hacer tu trabajo habitual) consiste en responder preguntas y hacer un informe para los jefes.
  7. Terminó Barba (el jefe) con la aseveración de que el centro se ha puesto en marcha del inspector de sanidad para que “no puedan mostrarse signos de benevolencia”.   No hace falta precisar con quién.

Escurrir el bulto es una de las habilidades en que mejor se mueven los desmanagers. Ocurre que, de cuando en cuando, esto resulta complejo (ocasiones en que el error es muy difícil, por no decir imposible, de ocultar, como en este caso, donde al hecho de que se muera un bebé por negligencia se le une que es el bebé de la primera víctima -en el mismo hospital- por una gripe supuestamente benigna).

Es en esas ocasiones donde el desmanager aparece en toda su inmensidad, con toda su prestancia, con todo su discurso plagado de calificativos coloristas, echándole la culpa al currante. No importa que sea tu hospital, que se haya asignado a una enfermera en su primer día de curro a la Unidad de Cuidados Intensivos de los bebés, que luego se le haya dejado sola, que se entienda que lo que tiene que saber para poner una sonda se lo debe leer en un envase, que a quien supuestamente pones para estar con ella (y llamas “supervisora”) no le quites sus otras obligaciones para que esté efectiva y físicamente con ella (como vemos en series como MIR u Hospital Central), que no tengas un especial cuidado con un bebé que se ha quedado huérfano en tu hospital, que no tengas, te falten o no te den (los jefes tienen jefes) los recursos para hacer bien tu trabajo, y que cuando “te pillan”, no tengas otra que echarle la culpa al de abajo.

Tú lo que eres, Antonio Barba, es un desmanager de tomo y lomo. Asume tu responsabilidad y deja de echar balones fuera.

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4 comentarios to "La tolerancia al error, el error terrorífico, el Gregorio Marañón y el desmanagement"

Una de las características de los desmanagers es su habilidad para echar la culpa a los más débiles, pero ¿hasta que punto en una organización tan grande y con responsabilidades muy claras es fácil evitar desde arriba este tipo de dramáticos errores?

Cuanto más grande, más necesaria es una estructura de gestión delegada y supervisada. Cuanto más crítico es el error, más precisión cabe exigirles a los managers y más retribución a su responsabilidad. Lo de la retribución -la pasta- ya es camino avanzado: la cobran. El resto, no. Cabe recordar que la misma organización, regida por los mismos desmanagers, mandó a casa por dos veces a la madre del huérfano que ahora ha muerto diciéndole que tenía un resfriado, que se tomara un Gelocatil. Y se moría de una pandemia. Y no hace mucho. Donde rige el caos, gobiernan los errores. Donde rigen los desmanagers, el quién cometa los errores en la punta abajo es lo de menos: proliferan como setas porque los desmanagers cuidan de su caldo gordo de cultivo.

Supongo que tendremos que repetir muchas veces esta frase como tantra/calmante para nuestra constante frustración frente a la inoperancia gestora circundante pero … “que le den a este señor a probar de su propia medicina … entonces lo entenderá con claridad”.

[…] Antonio Barba, Jefe del Hospital Gregorio Marañón: Por propiciar que en su organización se muera una madre por gripe A y a los días su criatura por negligencia, y sobre todo por echar la culpa de todo a la última de sus empleadas:  La tolerancia al error, el error terrorífico, el Gregorio Marañón y el desmanagement […]

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