Desmanagement

Un crimen de novela negra

Posted on: 6 julio 2009

mmtouUna fría mañana de febrero, un alto ejecutivo enfundado en su traje de negocios sale de su casa en la calle Santaló, en Barcelona. Lleva en la mano un portafolio y un maletín de viaje, pues tiene previsto tomar un vuelo hacia Lyón (Francia). En plena calle, el hombre recibe un disparo en la cabeza. El asesino, que tiene el rostro cubierto, huye como alma que lleva el diablo y deja tras de sí un reguero de horror y confusión entre los atónitos peatones que presencian el crimen. Este suceso, que bien podría dar comienzo a una enrevesada novela de género policiaco no está extraído de ningún relato de ficción. Ocurrió el pasado 9 de febrero en la capital condal.
Casi cinco meses más tarde, los Mossos d’Esquadra han dado con los presuntos autores del asesinato. Han desenmascarado una compleja trama en la que se entretejen todos los ingredientes necesarios para el mejor de los ‘best seller’. Hay en ella malvados sicarios; mentes ruines, frías y calculadoras que ordenan matar; y hasta una rocambolesca historia de amor iniciada entre rejas, entre un preso y su enfermera. La víctima era Félix Martínez Touriño, de 36 años, director general del Centro de Convenciones Internacionales de Barcelona (CCIB). Un profesional de expediente intachable con el que era difícil asociar turbios asuntos de mafias y ajustes de cuentas.
El móvil resultó ser mucho más insólito. Un enfermizo deseo de venganza de un subordinado de Martínez Touriño. Manuel Moreno Blancas era jefe de los servicios audiovisuales del CCIB y utilizaba este cargo para emprender turbulentos negocios por los que obtenía suculentas comisiones. Martínez Touriño había descubierto las turbias actividades de Moreno y ya le había comunicado que sería despedido de su trabajo. El mismo día del asesinato, el ejecutivo se disponía a viajar a Francia para desenmascarar a Moreno, e informar de su inminente destitución a los altos directivos de GL Events, la empresa privada que gestiona el CCIB.
Un error del sicario que ejecutó el crimen permitió dar con la pista que llevaría hasta el meollo del complot. En su desesperada huida se apoyó torpemente en un taxi donde quedaron impresas sus huellas dactilares. Esa huella fue cotejada por la Policía y … voilà, descubrieron que pertenecía a un delincuente de poca monta con antecedentes por delitos menores. El colombiano Jorge Andrés Madrid, de apenas 22 años, necesitaba dinero. Aceptó el macabro encargo por tan sólo 12.000 euros, a pesar de no tener experiencia en este tipo de trabajos.
Sus acciones reflejan esa inexperiencia. Debía haber cometido el asesinato días antes, entre el 7 y el 8 de febrero. Todo estaba planeado para que así fuera, pero las dudas asaltaron al asesino a última hora. La víctima iba acompañado de otras personas y desistió de apretar el gatillo. El 9 de febrero, sin embargo, el disparo fue certero. Una sola bala bastó para acabar con la vida de Martínez Touriño.
Historia de amor
Fue a las 8.18 horas de ese lunes cuando confluyeron dos caminos sumamente dispares, el de un ejecutivo de éxito que sólo conocía el triunfo y el de un don nadie de los submundos de la delincuencia condenado al fracaso. El destino quiso que ese encuentro aciago se gestara muchos años antes, paradójicamente gracias a una rocambolesca historia de amor. En los años noventa, una compasiva enfermera de prisiones se enamora locamente de uno de sus reos, un colombiano que cumplía condena por narcotráfico en una cárcel catalana.
Cuando el preso sale en libertad, tras 9 años entre rejas, la pareja construye su nido de amor. Sahid Sánchez y María del Pilar Moreno viven juntos y tienen dos hijos. Pero con los años, la semilla del mal vuelve a reproducirse. Cuando el hermano de María del Pilar, empleado en el Centro de Convenciones Internacionales de Barcelona, le dice que quiere deshacerse de su jefe, ella no duda en ayudarle. Su marido mantiene contactos en el truculento entorno del hampa, y no tardan en encontrarle un brazo ejecutor. Y así fue como un joven delincuente inexperto, un pobre diablo de 22 años, acaba siendo el verdugo del importantísimo director del CCIB.
El principal instigador de la trama está ahora en prisión. Fue detenido el pasado fin de semana junto a siete personas más. Los Mossos d’Esquadra lo han descrito como un hombre de hielo. En el momento de su detención ni se inmutó. Ha mantenido una tranquilidad pasmosa. Quien sí se ha derrumbado ha sido el autor material del crimen, Jorge Andrés Madrid García, que durante un interrogatorio acabó confesando que fue él quien apretó el gatillo. También se encuentra entre rejas la hermana de Moreno y una cuarta persona, Juan Edgar Tamayo, que presuntamente contribuyó con el complot aportando el coche que llevaría al asesino al encuentro de su víctima.
Se encuentran huidos en Colombia Said Sánchez, cuñado de Moreno, y Yader Jair, que actuó de conductor del sicario aquella fatídica mañana del 9 de febrero. Los Mossos andan detrás de su rastro con la ayuda de la Policía colombiana.
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