Posteado por: Francisco Antonio Álvarez Cano en: 15 marzo 2011
1. Negarse a dar la cara ante los clientes.
2. Gestionar la empresa sin pasión.
3. No conocer a las personas que forman tu equipo.
4. Usar a terceros para comunicar decisiones difíciles a tu gente.
5. Castigar tarde y mal a los corruptos.
6. Establecer “guettos” en la empresa.
7. No asumir la responsabilidad de dar el golpe final en los cierres de ventas.
8. Pedir compromiso cuando es público que se está preparando la salida hacia otra empresa.
9. Afirmar que los activos más valiosos son las personas, mientras se actúa justo al revés.
10. Pedir a los de abajo que se ajusten el cinturón y no predicar con el ejemplo.
11. Encargar una encuesta de satisfacción laboral y luego enfadarse si las respuestas no son las esperadas.
12. Aniquilar la calidad y resultados de la empresa a través de los recortes excesivos de recursos invertidos.
13. Contratar bluffs para la alta dirección al no querer pagar lo que vale un profesional en el mercado (lo barato sale caro).
Vía Josep Pares, el gran MAGO DE LA CALIDAD
No cabe duda que en España tenemos muchos negociantes y directivos torpes, pocos emprendedores y líderes.
Los negociantes y empresarios españoles tienen una escasa conciencia de valores y derechos humanos universales.
18 marzo 2011 a 17:26
Me parece muy acertado lo expuesto, personalmente añadiría: Emprender sin pasión, motivación y responsabilidad social. Ver el dinero como un fin. Ver a los profesionales como un medio. No cooperar con la sociedad. No innovar. Etc